viernes, 15 de noviembre de 2013

Soberanía alimentaria: el debate mundial se intensifica


Acerca del tema de la alimentación hay un debate entre dos concepciones distintas, debate tanto más intenso cuanto que de estas surgen políticas muy diferentes. Una es la de «seguridad alimentaria» y otra la de «soberanía alimentaria». ¿De dónde surgen estas concepciones?

En una asamblea de la FAO(1) en Roma, en 1996, los Estados reunidos se pusieron de acuerdo en una definición de «seguridad alimentaria», adoptándola como orientadora de sus respectivas políticas alimentarias. Pero en la misma Roma, y en los mismos días, en una reunión paralela, de La Vía Campesina —que reúne a organizaciones campesinas de todo el mundo—, aprobaron por consenso otra definición, discrepante con la primera.

Lo que afirma la definición de la FAO es que un país debe contar con alimentos suficientes y nutritivos, accesibles a toda la población en todo momento(2), pero no señala cómo. La propuesta de La Vía Campesina va más allá, pues exige que los Estados reconozcan que la alimentación es un derecho y que para alcanzar la seguridad alimentaria: a) los Estados y los pueblos deben ser soberanos; b) los alimentos deben ser producidos de forma sostenible y ecológica; c) las economías y mercados locales deben priorizarse; d) los campesinos y los agricultores familiares deben tener el papel protagónico; e) las particularidades culturales deben respetarse; f) se requieren nuevas relaciones sociales, libres de opresión y desigualdades entre hombres y mujeres, pueblos, grupos raciales, clases sociales y generaciones(3).
Puede suponerse que la definición de soberanía alimentaria pone en cuestión muchos de los acuerdos internacionales que inciden sobre la producción y comercialización de alimentos — por ejemplo, los tratados de libre comercio—, así como las políticas agrarias que promueven prioritariamente los agronegocios exportadores y que minimizan el papel de la pequeña agricultura. Precisamente, estas políticas son características de los gobiernos del Perú desde hace ya varias décadas.

¿La «seguridad alimentaria» gana terreno?

Hace pocos días, el director general de la FAO, Graziano da Silva, formalizó un acuerdo con La Vía Campesina en el marco de una nueva estrategia de la FAO cuyo objetivo es «consolidar lazos con movimientos sociales, organizaciones de base y ONG que comparten el objetivo de erradicar el hambre, la malnutrición y la inseguridad
alimentaria»(4).

No cabe duda de que este acercamiento es positivo para los propósitos de La Vía Campesina, de colocar su propuesta de soberanía alimentaria en un lugar más alto de la agenda internacional y, asimismo, de los Estados. Pero también va en el mismo sentido la reciente realización, en la prestigiosa Universidad de Yale, en Estados Unidos, de un foro sobre el tema: «Soberanía alimentaria: un diálogo crítico», en el cual tuvimos oportunidad de participar. Este foro reunió a prestigiosos académicos de todo el mundo para analizar la propuesta de soberanía alimentaria, así como a activistas y representantes de La Vía Campesina.

Con este fin se prepararon nada menos que 82 ponencias(5), desde diferentes perspectivas disciplinarias y opciones políticas. Las hubo desde conceptuales hasta la revisión de experiencias concretas de países cuyos gobiernos han adoptado la opción de soberanía alimentaria (como Venezuela, Bolivia y Ecuador).

El caso de México también fue analizado, en particular por el impacto adverso que ha tenido sobre su soberanía alimentaria el acuerdo de libre comercio suscrito, hace dos décadas, con Estados Unidos y Canadá (Nafta). Aun cuando el foro tuvo un tinte general favorable a la propuesta de soberanía alimentaria, hubo ponencias bastante escépticas sobre la posibilidad de que esta fuera aplicable de manera integral, lo que fue reforzado por las dificultades que los mencionados países han tenido para plasmarla con éxito. El Perú mereció una ponencia, en la que se indaga sobre el impacto que puede tener la nueva legislación de aguas sobre la soberanía alimentaria, a partir del caso de las cuencas de los ríos Santa e Ica.

Se analizaron los esfuerzos de movimientos sociales de productores y consumidores en Asia, África y América Latina para que los gobiernos modifiquen sus políticas neoliberales y protejan la producción nacional de los acuerdos internacionales que colocan en situación de desventaja a la pequeña agricultura. Otras ponencias destacaron la importancia de la agricultura familiar en la producción de alimentos y en la práctica de una agricultura ambiental y socialmente sostenible; el actual papel de la mujer en las diferentes fases de la actividad productiva; la necesidad de aprovechar los conocimientos de campesinos y poblaciones indígenas; y la exigencia de incrementar el peso de la agricultura orgánica.

Fue muy interesante constatar que el interés por la soberanía alimentaria no solo se presentaba en los países en desarrollo, sino también en Estados Unidos y Canadá, en donde hay movimientos de ciudadanos contra la llamada comida chatarra, y de agricultores que demandan no solo un mejor trato a su producción, sino también una agricultura que sea de escala humana y que fortalezca a las comunidades rurales activas.
El debate sobre soberanía alimentaria en el Perú apenas sí se inicia. Por lo pronto, el Ejecutivo se opone a que en la propuesta de ley de seguridad alimentaria y nutricional que la Comisión Agraria aprobó por unanimidad se haga referencia a la «soberanía alimentaria »(6), por temor a los reclamos «proteccionistas» que pudieran plantear los países con los que hemos firmado tratados de libre comercio, frente a los cuales hemos dejado desprotegida nuestra agricultura.

Notas

1 La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

2 Ver <http://bit.ly/1a9p3lq>.

3 Ver <http://www.viacampesina.org/es/> y <http://www.soberaniaalimentaria.tv/>.

4 Ver <http://www.fao.org/news/story/es/item/201828/icode/>.

5 Todas las ponencias pueden ser consultadas en <http://www.yale.edu/agrarianstudies/ foodsovereignty/>.

6 El nombre del proyecto de ley es «Ley de soberanía y seguridad alimentaria y nutricional».

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