«La
reforma agraria es irreversible». Esta fue una frase una y otra vez
repetida por los portavoces del gobierno militar presidido por el
general Juan Velasco Alvarado. Leída desde hoy, Día del Campesino,
cuarenta y tres años después de que su gobierno diera la Ley de Reforma
Agraria que liquidó los latifundios del país, nos recuerda que la
historia está llena de ejemplos de transformaciones que en su momento
parecieron definitivos, pero que el paso de los años reveló que, debajo
de ellos, había procesos y poderes capaces de revertirlos.
