miércoles, 3 de agosto de 2011

Relevancia de la Seguridad Alimentaria

Seguridad Alimentaria Perú
Por Fernando Eguren para El Tiempo de Piura

El tema de la seguridad alimentaria ha subido en la agenda internacional a raíz de los incrementos de precios de los alimentos en 2007-2008 y nuevamente en 2010-2011, aunque a una tasa menor. En su momento la FAO estimó que en el 2009, como resultado de la subida de los precios, los hambrientos del mundo pasaron de más de 800 millones a más de 1000 millones. Algunos estudios realizados en el Perú constataron que también aquí había impactado.

Son varias las razones que explican este crecimiento de precios, aunque no hay un consenso sobre cuáles son las más importantes: el crecimiento de la población mundial; el aumento de la capacidad adquisitiva de centenares de millones de personas, sobre todo en China y también en la India, que no sólo consumen más alimentos, sino que consumen alimentos que requieren para producirse más tierras y más insumos; el cambio de uso de tierras, antes dedicadas a la producción de alimentos y ahora a insumos para agrocombustibles, siendo el caso más llamativo el del maíz.



Las perspectivas no son mejores, pues cada vez hay menos tierras para ampliar la frontera agrícola; la elevación de los rendimientos físicos ha ido aminorando en la última década, y las semillas transgénicas no parecen ser la respuesta adecuada; el cambio climático vuelve incierta la predicción del cuándo, cuánto y dónde de los eventos climáticos, sobre todo la temperatura y el acceso al agua; la energía fósil, utili-zada intensamente en la agricultura moderna,  tiende a ser cada vez más cara y escasa, y también contaminante. Además, hay un proceso de compras masivas de tierras de Estados a otros Estados para garantizar su propia seguridad alimentaria, y de corporaciones transnacionales, sobre todo en África, pero también en Asia y América Latina, para la producción de agrocombustibles o con fines especulativos.

Esta preocupación no es aún compartida ni por las autoridades ni por la opinión pública en el Perú. La razón es que no se percibe que haya una situación de inseguridad alimentaria en el país. Los mercados están suficientemente abastecidos, y no hay noticias de hambrunas o de situaciones como las que afectan a algunos países del África o del Asia. Se percibe más bien que la inseguridad alimentaria es un problema limitado a sectores de la población en extrema pobreza, sobre todo en los espacios rurales, situación que puede ser enfrentada a través de programas alimentarios, y lo poco que hay de discusión sobre el tema suele referirse a la necesidad de que haya una buena focalización y buenos filtros –es decir, que la ayuda alimentaria llegue a los que realmente la necesitan-, que haya buena gestión y que se destierra la corrupción. Es decir, el problema es reducido a uno de naturaleza técnica y ad-ministrativa.

Y esto ocurre a pesar de la situación descrita más arriba y de algunas cifras alarmantes: la incidencia de déficit calórico afectó a más de 8.5 millones de peruanos en el 2010; más de medio millón de niños menores de 5 años sufren de desnutrición crónica y el 50% padece de anemia. En reciente informe el MIMDES estima que más de 13.8 millones de peruanos –más de la tercera parte de la población total- están en situación de vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria .

La prestigiosa organización IFPRI, que jerarquiza los países según un ‘índice global del hambre’ , ubica al Perú en el puesto 52 de un total de 130 países (de los mejor nutridos hasta los peor nutridos); su ubicación sería aún peor si en esa relación estuvieran considerados los países más desarrollados –que no lo están. Más aún: El Perú es considerado como un país de “baja seguridad alimentaria”, es decir, con predominancia de suelos de baja fertilidad y con clima desfavorable, con una incierta capacidad de asegurar la producción de alimentos de manera estable.

No sólo las autoridades y la opinión pública minimizan la importancia del tema. Los académicos tampoco se han sentido atraídos en estudiarlo y analizarlo, si es que utilizamos como referencia los 13 SEPIA realizados hasta el momento. Nunca el tema de la seguridad e inseguridad alimentaria fue abordado. Es recién en el SEPIA XIV, que se realizará en Piura –ciudad que fue sede el primer SEPIA, en 1985- que ha merecido ser incluido como uno de las tres cuestiones centrales a ser debatidas, junto con el de dinámicas territoriales rurales y el de desafíos ambientales y cambio climático. Esperamos que el interés por el desafío alimentario trascienda el SEPIA y se instale como preocupación permanente de la academia.

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