miércoles, 7 de diciembre de 2011

Los 35 años del CEPES


Artículo escrito por Fernando Eguren y publicado en La Revista Agraria

Un grupo de profesionales comprometidos políticamente con el campesinado fundó el CEPES en noviembre de 1976: Mariano Valderrama, Diego García Sayán, Juan Rheineck, Custodio Arias y quien esto escribe. Eran los años del gobierno militar, que produjo intensos cambios en la sociedad peruana, en donde coexistían reformas profundamente democratizadoras —como la reforma agraria y las comunidades laborales—, con medidas dictatoriales —como las limitaciones a la libertad de expresión y la expropiación y estatización de los medios de comunicación. 

Estábamos vinculados a la problemática agraria por diferentes razones, ya sea desde la academia o desde programas de desarrollo rural de ONG. Estábamos de acuerdo en la necesidad de una reforma agraria que distribuyese las tierras de forma más justa y equitativa y que proscribiese las relaciones semifeudales a las que estaba sometida una buena parte de la población rural. Pero discrepábamos del comportamiento manipulatorio de algunas agencias del gobierno, como Sinamos, que pretendían despojar al movimiento campesino de su autonomía e independencia para definir sus intereses. 


Muy vinculados al movimiento campesino que se había activado notablemente con la reforma agraria, apoyamos a las varias federaciones campesinas que, en la costa y en la sierra, impulsaron la reorganización, en 1973, de la Confederación Campesina del Perú, que durante varios años había sido capturada por una secta maoísta y condenada a la inmovilidad y a un radicalismo ritual. Insatisfechos por las limitaciones que nuestros respectivos centros de trabajo imponían a nuestro compromiso político con el campesinado, creamos el CEPES pocos años después. 

El CEPES y los/las colegas que fueron incorporándose a la institución luego, hemos mantenido a través de los años este compromiso, materializado en varias líneas de acción: asesoría legal y publicación del Informativo Legal Agrario; comunicaciones, mediante programas radiales orientados a la población rural, como Tierra Fecunda; publicaciones, entre ellas Debate Agrario y La Revista Agraria; producción de informativos por internet, como el Notiagro, de difusión diaria; realización de investigaciones sobre diferentes aspectos de la problemática rural y agraria; ejecución de proyectos de desarrollo rural descentralizados, en Huaral y Huancavelica; y la cercanía y colaboración con organizaciones campesinas y de productores agrarios, entre ellos Conveagro y la CCP. 

A través de estas acciones —y de otras que sería largo enumerar—, creemos haber contribuido a mantener viva la atención de la opinión pública y de los tomadores de decisión sobre la cuestión agraria, a empoderar a campesinos y a sus organizaciones, a profundizar los conocimientos sobre la problemática rural y a levantar y a apoyar propuestas, demandas y reivindicaciones por un agro más justo y democrático.

Estamos convencidos, después de tantos años, de que el CEPES sigue vigente, pues vigentes están muchos de los problemas que le dieron la razón de existir, a los que se han sumado los que la globalización ha puesto sobre el tapete: la seguridad alimentaria, la reconcentración de la propiedad sobre la tierra, los impactos del cambio climático y la competencia por los recursos naturales.

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