miércoles, 2 de mayo de 2012

El Minag y los límites a la propiedad

Editorial de LA REVISTA AGRARIA 139, escrita por Fernando Eguren.

En días pasados, el Ministerio de Agricultura (Minag), por medio del director general de la Oficina de Asesoría Jurídica, emitió por fin su opinión sobre los proyectos de ley que plantean limitar el tamaño de la propiedad de la tierra. Como se sabe, uno de los proyectos, el presentado por el congresista Virgilio Acuña, propone establecer un límite máximo de 25 mil hectáreas. El otro proyecto, el del congresista José León, plantea límites diferentes según las regiones (10 mil hectáreas en la costa, 5 mil en la sierra y 20 mil en la selva), establece que en ningún valle un solo propietario podrá acumular más del 30% de la tierra, y excluye de todo límite las tierras de comunidades campesinas y nativas, las del Estado y las de los proyectos especiales (proyectos de irrigación). 


El Minag sostiene que es política del gobierno «atender prioritariamente a los pequeños y medianos productores agro silvo pastoriles, […] democratizar el acceso a la tierra agrícola, [… y] definir políticas que aseguren dicho acceso a todos, pero en particular a los pequeños y medianos agricultores del Perú». Manifiesta, además, que «si ello supone poner límites razonables a la propiedad de la tierra […] así se hará», subrayando el caso de las irrigaciones «que han implicado una gran inversión del Estado, es decir, uso del dinero de todos los peruanos». 

El Minag afirma también lo que es obvio (pero que no por ello debe dejar de mencionarse): «que es un contrasentido abordar la problemática de la tierra agrícola al margen y sin su indisoluble e inevitable relación con el agua de riego que demanda». Es decir, no solo hay que limitar el tamaño de la propiedad de la tierra, sino que el acceso al agua debe ser más equitativo. Concluye el informe del Minag con el anuncio de que «oportunamente propondrá un proyecto de ley estableciendo límites máximos a la propiedad agraria, analizándose la posibilidad de aplicar impuestos progresivos a partir de determinada extensión». 

Aun cuando se sabía que el presidente Humala estaba interesado en poner algún límite a la formación de nuevos latifundios y en la necesidad de democratizar el acceso a la tierra, hasta ahora el Minag no había sido tan claro en adoptar esta postura. El Minag no se pronuncia en concreto sobre los límites físicos, aunque explicita su discrepancia con la exclusión que hace la propuesta del congresista León de las tierras de los proyectos de irrigación; discrepancia lógica, dado que es precisamente sobre estas tierras que se han formado y continúan formándose la mayor parte de neolatifundios. 

Es de esperar que la propuesta del Minag: a) reduzca sustancialmente los límites planteados por los dos proyectos de ley, que al final lo que hacen es convalidar los latifundios; b) establezca impuestos progresivos al tamaño de la propiedad de la tierra; y c) facilite el acceso a las nuevas tierras ganadas por las obras de irrigación, a pequeños y medianos inversionistas. Los plazos son importantes. La acumulación de tierras es un proceso dinámico y no puede seguir esperándose más tiempo para que se den normas que regulen la propiedad de este recurso.






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