viernes, 9 de noviembre de 2012

Editorial: El Censo Agropecuario subrayará la importancia del agro


Este número de LRA se distribuye en los días en que se está aplicando el IV Censo Agropecuario en todo el país (ver entrevista en esta edición). El último censo agropecuario se realizó en 1994; en las casi dos décadas que han transcurrido, ha habido cambios muy importantes en nuestro agro que seguramente serán revelados y cuantificados con la nueva información.

Uno de ellos es un aumento muy importante en la cantidad de unidades agropecuarias, como lo han ido mostrando las encuestas de hogares (Enaho) que el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) aplica anualmente. En particular, la tenencia de la tierra se ha atomizado aún más, al parecer debido a las subdivisiones originadas por las herencias. Pero, por otro lado, el censo también mostrará un proceso inverso, de concentración de la propiedad, que ha venido ocurriendo desde mediados de la década de 1990, en particular en la costa. Y también mostrará si entre el latifundio y el minifundio se ha ido ampliando una mediana agricultura moderna y volcada al mercado interno, o si ha permanecido estancada, aprisionada entre las tendencias a la fragmentación y a la concentración.

A partir de los resultados del censo se podrá conocer, asimismo, el tipo de agricultores que hay en las diferentes regiones: cuánta tierra tienen, qué tecnologías emplean, cuál es su nivel educativo, cuál es el papel del hombre y de la mujer en la actividad agropecuaria. Averiguaremos, también, con más precisión, cuál es la importancia de la pequeña agricultura como proveedora de alimentos. Aun cuando el Perú se ha ido urbanizando con el paso de los años, las actividades agrarias continúan siendo de una importancia primordial para la economía nacional. Comparando con las demás naciones de América del Sur, en el Perú la proporción de la población económicamente activa dedicada a la producción agraria es de las más altas: 23.8% del total de la PEA, similar al Paraguay y solo inferior a Bolivia (cuya PEA agraria es 41%). Además de ser el sustento de la seguridad alimentaria de los peruanos, de los 3.7 millones de trabajadores agrícolas dependen directamente sus familiares, que suman probablemente más de un tercio de la población total del país. Es en este sector poblacional que está enquistado, en buena parte, el núcleo duro de la pobreza extrema.

Los resultados del censo seguramente llevarán a modificar el Plan Estratégico Sectorial Multianual del Ministerio de Agricultura 2012-2016, que se basaba en una información obsoleta. Así, el exministro de Agricultura, Luis Ginocchio, declaró más de una vez que el gobierno fijaría una política sobre la concentración de la propiedad una vez que se conociesen los resultados del nuevo censo. Es de esperar que su sucesor, el ministro Milton von Hesse, lo haga cuando ello ocurra. Pero, sobre todo, los resultados del censo deben ser un poderoso llamado de atención a las autoridades acerca de la importancia de un sector que no ha merecido de los gobiernos —más allá de declaraciones retóricas— la prioridad debida.
Editorial

1 comentario:

  1. Marco Alva Z.9/11/12 19:11

    Seria bueno saber las vías o tendencias de desarrollo de las economías campesinas, cuanto de subsistencia y cuanto de familiar comercial y si hay diferenciación y mercado de tierras y cambios en el tipo de cultivos, cuanto hay de agricultura ecológica y ha donde va. así como cuanta agricultura capitalista hay y si pega sierra exportadora.

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