miércoles, 11 de julio de 2012

Eficiencia y rendimientos en la agricultura peruana

Son diversas las variables que indican la mayor o menor eficiencia de la producción agraria; una de ellas es el rendimiento físico por unidad de terreno, generalmente medido como kilogramos o toneladas por hectárea. El Ministerio de Agricultura dispone de la información que permite una aproximación a esta variable. Asumimos que la información oficial es creíble.
Los rendimientos varían según años, regiones y tecnologías utilizadas, así como según variedades de un mismo cultivo. Se sabe, por ejemplo, que el arroz tiene rendimientos más altos en la costa que en la selva, y que diferentes variedades de papa tienen distintos rendimientos. Estas diferencias, que pueden ser muy importantes, sin embargo, no las consideramos aquí; lo que presentamos es una aproximación muy gruesa y agregada, que más que llevarnos a conclusiones, nos lleva a sugerir hipótesis para indagaciones más precisas y en profundidad.
Hemos seleccionado seis cultivos, de algún modo representativos de las distintas regiones: algodón (predominante en costa), arroz (costa y selva), maíz amarillo duro (costa y selva), papa (sobre todo sierra, pero también costa), maíz amiláceo (sobre todo sierra), trigo y quinua (sierra). En conjunto, estos cultivos significaron más de la tercera parte de las 3.3 millones de hectáreas cosechadas en el año 2010. La comparación entre décadas es interesante, pues nos ofrece una visión de largo plazo. Cada una de ellas posee algunas características particulares, que tienen relación con los rendimientos: la presencia del fenómeno El Niño o FEN (lo hubo en tres momentos: 1972, 1983 y 1997-1998); la reforma agraria y la fuerte intervención estatal en la economía en la década de 1970; la crisis económica y la violencia política en los años de 1980; la recuperación y el neoliberalismo en los noventa; y el crecimiento acelerado de la economía en la década del 2000.

Gráfico 1
Una de las constataciones es que la reforma agraria no tuvo los efectos desastrosos en la producción, que sus críticos sostienen. El desempeño de la agricultura en las décadas anteriores a la reforma no fue especialmente destacado, y la reforma continuó la tenue tendencia en la mejora de rendimientos. Una segunda constatación es que el aumento en los rendimientos durante la última década fue importante y acompañó el acelerado crecimiento económico que el país experimentó.

Algodón
En el periodo considerado, el algodón pasó de ser el principal cultivo de la costa, con un cuarto de millón de hectáreas sembradas hacia mediados de la década de 1960, a menos de cuarenta mil en la actualidad. Antes de la reforma agraria los rendimientos del algodón eran, en promedio, bastante bajos; en la década de la reforma fueron ligeramente superiores.
Aun después de la parcelación de las cooperativas algodoneras, los rendimientos en los ochenta fueron moderadamente mejores, aunque con un bajón importante el año en que ocurrió el FEN. Es recién en la segunda mitad de la última década que los rendimientos del algodón mejoraron significativamente, lo cual no deja de sorprender, dada la muy escasa investigación de soporte y a pesar de que los precios no siempre han sido buenos.

Arroz
Tabla 1
En la actualidad, el arroz es el cultivo más importante por área cosechada, con cerca de 400 mil hectáreas. En general, los rendimientos del arroz fueron mejorando  moderamente en las tres primeras décadas consideradas (desde la década del cincuenta hasta la del setenta). Tampoco aquí la reforma agraria significó una reducción de los rendimientos; más bien, se ve un crecimiento importante desde mediados de los ochenta con una reducción en el año del FEN de 1983, y aún más notable en las dos décadas siguientes, con una cierta estabilización en el último quinquenio de la pasada década.

Papa
Según el censo agropecuario de 1994, había 600 mil productores de papa en el país, la mayor parte en la sierra. Más del 80% del área dedicada a este tubérculo es pequeña agricultura, con superficie menor a las 20 hectáreas; actualmente es cultivado en cerca de 300 mil hectáreas. La papa ha dado un notable salto en rendimientos, pues pasó de un promedio de 5,495 kg/ha en la década de 1950 a 8,181 kg/ha en la de 1980, y a 12,411 kg/ha en la última década. Dado que es el principal cultivo comercial de la sierra, es un indicador de que hay un interesante dinamismo de la pequeña agricultura en la región.
Trigo
El Perú importa casi todo el trigo que es procesado industrialmente para la obtención de harinas. A pesar de que se siembran cerca de 150 mil hectáreas alrededor de un 50% más que el año en que se realizó el censo agropecuario, y casi todas en la sierra, la producción nacional es pequeña debido a los bajos rendimientos. El incremento de rendimientos ha sido modesto, y llega en los últimos años a apenas 1,400 kg/ha.

Maíz amiláceo
Este importante cultivo cubre aproximadamente 200 mil hectáreas, sobre todo en la sierra. El rendimiento del maíz amiláceo estuvo estancado o tuvo un ligero incremento durante varias décadas. Finalmente, en el último decenio parece haber iniciado un incremento más constante, aunque todavía modesto.

La quinua
En los años recientes, el consumo urbano y las exportaciones de quinua han aumentado. En el último quinquenio, el área cultivada se ha incrementado en cerca de 20%, alcanzando las 35 mil hectáreas en 2010. Sin embargo, los rendimientos de este prometedor cultivo recién han recuperado los niveles de la década de 1950, a juzgar por la información del Minag.
Esta breve y muy general revisión de las variaciones en los rendimientos de un grupo de cultivos permite afirmar que aunque todos ellos han experimentado un aumento, este ha sido más notorio en aquellos que están fuertemente asentados en la costa. Esto contrasta con los cultivos de la sierra, cuyo dinamismo es menor, salvo en el caso de la papa, que ha tenido una muy destacada evolución.
¿Qué factores han motivado este incremento? En un estudio realizado en 2005, Javier Iguiñiz argumenta, razonablemente, que el impulso principal de esta «transformación lenta y generalizada del agro» fue el aumento de la demanda interna y la urbanización (1). Hubo una utilización más amplia de semillas mejoradas y una mayor expansión de las áreas bajo riego. Diferentes agentes públicos, la cooperación internacional y los propios productores contribuyeron a concretar varias estrategias favorables a estos cambios.


Nota
1«Cambio tecnológico en la agricultura peruana en las décadas recientes: enfoques, resultados y elementos», en J. Iguiñiz, J. Escobal, C.I. Degregori. Perú. El problema agrario en debate. Sepia XI. Lima, 2006.

1 comentario:

  1. Que bueno que están sacando adelante su agricultura porque la situación se torna cada vez más difícil. La población tiende a aumentar y los alimentos a carecer. Lamentablemente muchas personas mueres de hambre día a día.
    En mi país a través de http://www.agronet.gov.co se viene trabajando por la agricultura en Colombia y espero que empecemos todos los países latinoamericanos cooperar por el bien común

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