viernes, 6 de septiembre de 2013

¿Cuáles son los límites y potencialidades de las tierras agrícolas?


El reciente Censo Nacional Agropecuario 2012 (IV Cenagro) nos informa que los cerca de 2 millones 300 mil productores que conducen unidades agropecuarias (UA) poseen, en conjunto, 7’125,007 hectáreas de tierras agrícolas. Pero no todas estas tierras estaban en cultivo durante los días en que se ejecutó el censo: 20% se encontraban en barbecho1, 11% en descanso2 y otro 11% no estaban siendo trabajadas. Además de la superficie de tierras agrícolas mencionada, dichos productores poseen 31’617,457 hectáreas de tierras no agrícolas, entre pastos naturales, montes y bosques y tierras de otros usos.

¿Cuál es el potencial productivo de las tierras agrícolas? No todas cuentan con la misma fertilidad natural ni pueden ser cultivadas permanentemente; hay factores que limitan su uso: la erosión, la condición del suelo, las condiciones de drenaje o humedad y las condiciones climáticas. Años antes, la Oficina Nacional de Evaluación de Recursos Naturales (Onern)3 había clasificado los suelos del país según su aptitud natural para producir constantemente bajo tratamientos continuos y específicos. En 1971, la Onern estimó que había 5 millones 197 mil hectáreas. Luego, en 1982, publicó un nuevo estimado, con resultados más favorables: 7 millones 609 mil hectáreas, de las cuales el 64% eran aptas para cultivos anuales y el 36% lo eran para cultivos permanentes. (No conocemos información más reciente.)

Es interesante comparar la información de la Onern con los resultados del IV Cenagro. En primer lugar, el área agrícola total es similar en las dos fuentes: 7.6 millones según la Onern, en 1982, y 7.1 millones según el Cenagro del 2012. Pero, en un análisis más cercano, saltan las diferencias entre las tres regiones.

Según este nuevo censo, la diferencia en el área agrícola de la costa entre el estimado de la Onern y el Cenagro es bastante reducida. Se podría afirmar —como hipótesis— que en la costa se habría llegado al límite de la ampliación de la frontera agrícola de tierras de cultivo, pues la diferencia entre los dos datos es reducida (50 mil hectáreas) (ver tabla 1).

En el caso de la sierra, la situación es muy diferente: el IV Cenagro 2012 registra casi dos millones de hectáreas de cultivo más de las que estimó la Onern en 1982. ¿Cómo explicar esto? O la Onern subestimó la superficie de tierras con aptitud agrícola en la sierra, o se están cultivando tierras que no son de aptitud agrícola (tierras de protección, o de pastos, o forestales). Lo más probable es que haya una combinación de las dos situaciones: por un lado, una subestimación de la Onern; por otro, la utilización agrícola de suelos que no tienen esa aptitud.

En contraste, en la selva habría una amplia frontera agrícola de cerca de 2 millones 500 mil hectáreas, como se aprecia en la tabla 1. Resumiendo: al comparar las dos fuentes resulta claro que las áreas de expansión agrícola se encuentran en la selva; que en la costa se está llegando al límite de esa expansión; y que en la sierra se están sobreexplotando áreas cuyo mejor uso no es el de ser cultivadas.

El Cenagro informa también sobre la superficie de pastos naturales, que alcanza las 17 millones 916 mil hectáreas. La diferencia con la estimación de la Onern —18 millones 19 mil hectáreas— es pequeña: menor al 1%.

Tierras cultivables… que no se cultivan

No todas las tierras de cultivo se encuentran cultivadas. Según el Cenagro, en las tres regiones hay, en conjunto, 775 mil hectáreas de tierras agrícolas para cultivo que el censo llama «no trabajadas» (no incluyen las áreas en descanso o en barbecho, que suman, juntas, 2 millones 194 mil hectáreas). Por tierras «no trabajadas» se entiende aquellas que alguna vez han tenido uso agrícola y que no serán sembradas. Son varias las razones por las que no se siembra. La mitad de UA que dejaron tierras sin cultivar declararon hacerlo por falta de agua (en la costa fue el 55%, en la sierra el 32% y en la selva el 13%), mientras que un 25% de UA lo hizo por falta de crédito. Siguen otras causas: falta de mano de obra, por sanidad y erosión, falta de semilla, desastres naturales, etc. Aún no podemos analizar la situación de la tierra por distrito o por provincia, pues los resultados no se han difundido todavía; pero las razones esgrimidas por los agricultores son suficientes para llamar la atención de las autoridades del Ministerio de Agricultura y Riego. Una propuesta que plantea LRA es que parte de los fondos del programa Mi Riego se destinen a reducir las áreas no trabajadas en la sierra.

Notas

1 Superficie agrícola sin cultivo al momento de la entrevista, que se encuentra en preparación para ser sembrada.
2 Tierras agrícolas con más de un año en descanso, para recuperar fertilidad.
3 La Onern fue liquidada en 1992 por el gobierno de Alberto Fujimori.

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