(Artículo escrito por Fernando Eguren, presidente de CEPES, para la edición 137 de La Revista Agraria)
En días pasados —el 16 de febrero— se realizó la audiencia pública convocada por la Comisión Agraria del Congreso —presidida por el congresista José León—, sobre concentración de la propiedad de la tierra. Como podía esperarse, las opiniones respecto a si debe o no regularse el tamaño de la propiedad de la tierra no solo eran diferentes, sino abiertamente contradictorias. Tuvieron la oportunidad de expresarse los gremios exportadores, foros como Conveagro, gremios de pequeños agricultores, organizaciones involucradas con el tema —como el Cepes—, así como funcionarios del Ministerio de Agricultura y del Instituto Nacional de Estadística e Informática.
En días pasados —el 16 de febrero— se realizó la audiencia pública convocada por la Comisión Agraria del Congreso —presidida por el congresista José León—, sobre concentración de la propiedad de la tierra. Como podía esperarse, las opiniones respecto a si debe o no regularse el tamaño de la propiedad de la tierra no solo eran diferentes, sino abiertamente contradictorias. Tuvieron la oportunidad de expresarse los gremios exportadores, foros como Conveagro, gremios de pequeños agricultores, organizaciones involucradas con el tema —como el Cepes—, así como funcionarios del Ministerio de Agricultura y del Instituto Nacional de Estadística e Informática.
El presidente del Congreso, Daniel Abugattás, entre las cosas que dijo en la inauguración del evento —bastante críticas a la concentración de la propiedad—, reconoció que el Estado peruano ha subsidiado a las grandes corporaciones que adquirieron las tierras. En efecto, mencionó que cada hectárea ganada le costó al Estado US$20 mil, pero se vendía a menos de US$5 mil, con lo que aquel asumía los US$15 mil restantes. Luego, en un impreso distribuido en la misma audiencia, el congresista Virgilio Acuña afirmó lo mismo, pero con otra cifra; el subsidio sería menor: de US$7 mil por hectárea.

